19 diciembre 2014

Exámenes: ¿con quién hay que hablar?

Testimonio de Josu Uztarroz en su blog:

Si tuviera que decidir cuál era la primera medida a tomar para transformar nuestro actual sistema educativo, optaría sin duda ninguna por la eliminación de los exámenes en las escuelas.

Los exámenes estandarizados son en primer lugar inútiles porque no sirven para medir el verdadero aprendizaje, al generar un efecto perverso, puesto que destruyen la motivación intrínseca y genuina por aprender sobre algo,  y la sustituyen por una motivación basada en la recompensa externa de conseguir un premio, más allá del cual, se pierde el interés por la materia o sujeto de aprendizaje en sí.

Podría relacionar esto con el Principio de Incertidumbre de Heisenberg, según el cual, cuando intentamos medir un suceso, alteramos su curso, y por tanto la medición que obtenemos del mismo. Podrían aprender algo de esto todos los que están obsesionados con las comparativas de resultados a nivel internacional, y sus nefastas consecuencias.

Los exámenes, ademas de condicionar el aprendizaje, supeditándolo a una recompensa y no al placer de aprender en sí, generan una dinámica de competición en el grupo, provocando una suerte de carrera donde siempre hay unos ganadores y unos perdedores. Esto es nefasto no solo en términos pedagógicos, por las horrorosas consecuencias que tiene en pérdida de autoestima para muchos estudiantes, sino que además, en términos sociales, fomenta la competitividad frente a la cooperación, y por tanto la exclusión social en último término.

Como en todo tipo de prueba competitiva, los exámenes generan en el que los sufre estrés y ansiedad, que son factores inhibidores. Da igual lo que sepas, si te pones nervioso, tienes un mal día, serás juzgado por ese resultado. No se trata tanto de demostrar lo que sabes, sino de “pasar por ese aro”. Los exámenes no tienen en cuenta las diferencias entre personas, entre estudiantes, y si no puedes mostrarte como realmente eres, difícilmente podrás expresar todo lo que sabes. Cada uno aprendemos diferente, según nuestros condicionamientos internos, aptitudes, y tipos de inteligencias.

Al final, el éxito o el fracaso, se determinan por una prueba, que condiciona todo lo que se pudiera haber hecho durante todo un curso, reduciéndolo a un número que dictamina si eres “apto” o no. Esta obsesión por medirlo todo en términos numéricos, tiene que ver con una visión economicista de la vida, en la que lo que no es medible, no es “productivo”. En realidad, las cosas más importantes de la vida, ¡no se pueden medir!

Así que si elimináramos los exámenes del sistema educativo, estaríamos dando un paso de gigante hacia su transformación en otra cosa. Desde luego menos competitiva que lo que es ahora, con mucho menos fracaso y abandono. Estaríamos más en la senda de ver el aprendizaje como algo gozoso, diverso, guiado por la motivación intrínseca. El aprendizaje como un proceso personal de crecimiento, de descubrimiento del mundo desde la propia subjetividad, de creación de identidad, como  fuente de inspiración para descubrir quién eres y qué quieres hacer en el mundo.

¿Con quién hay que hablar, por favor?

Fuente: http://josuuztarroz.com/examenes-con-quien-hay-que-hablar/

15 diciembre 2014

El inequívoco éxito del sistema escolar

Este artículo lo publiqué en mi columna de opinión del diario Menorca y en mi blog Los que vivimos. Reproduzco el texto completo por su interés en el tema de este proyecto: 
Es sorprendente que los resultados del llamado informe PISA de adultos le sorprendan a alguien. Somos los últimos en matemáticas y los penúltimos en comprensión lectora, sólo superados por Italia. Nada nuevo bajo el sol, en realidad. Pero como el que no se consuela es porque no quiere, ya ha salido la derecha (si podemos seguir llamando “derecha” al partido de Rajoy) culpando a la izquierda, y la izquierda culpando a Franco. Porque en escurrir el bulto sí somos altamente competentes en España. Leer y calcular, no, pero pasarle la pelota a otros y lavarnos las manos, eso se nos da de maravilla. Y puestos a seguir consolándonos, una de las autoras del informe ha afirmado que el resultado no ha sido tan malo como se esperaba. Lo justifica diciendo que competíamos con los países mejor preparados del mundo, como si ser los peores de los 23 primeros sea alguna buena noticia. Remata su argumentación con el dato de que en equidad sí superamos a la media: “La igualdad de género es total, no existe desigualdad entre los jóvenes”. O sea, que hombres y mujeres somos igual de ignorantes e igual de incompetentes lo cual, al parecer, es algo bueno.
Leo en internet, sobre las matemáticas: “Según el informe la gran mayoría de los españoles, que sólo alcanzan el nivel dos, tienen dificultades para extraer información matemática de situaciones reales, como comparar paquetes de ofertas turísticas; para resolver problemas de varios pasos, como calcular el precio final de una compra o calcular lo que puede costarnos una oferta de 3×2; y para interpretar estadísticas, como puede ser valorar el gráfico que aparece en los recibos de la luz.” Y sobre la comprensión lectora: “pueden comprender textos sencillos, pero les cuesta mucho extraer conclusiones de una lectura y se pierden en un texto de cierta profundidad y riqueza, como puede ser cualquier novela más o menos extensa.”  Supongo que esto explica muchas cosas, porque difícilmente vamos a poder gestionar un patrimonio o dirigir un negocio con semejante nivel. No sabemos calcular cuánto nos costará una oferta de 3×2 y no somos capaces de comprender una novela extensa pero podemos firmar hipotecas y préstamos alegremente. Algunos incluso están sentados en el parlamento redactando y aprobando leyes y presupuestos.
Como era de esperar, ya ha salido quien pide más de lo mismo, más fuego para apagar el incendio: Más leyes, más requisitos, más controles y más dinero. Es la demostración de que el sistema funciona perfectamente. Deberíamos hablar más sobre la relación del sistema escolar con la economía. Deberíamos conocer mejor (y reflexionar sobre) el origen de la escolarización obligatoria. Deberíamos preocuparnos por la extensión artificial de la infancia y la adolescencia. Deberíamos analizar las causas del exceso de diagnósticos psicológicos hechos a los niños. Pero, básicamente, deberíamos hacer una sola cosa: dejar de mentir a los niños sobre lo que importa en la vida y, sobre todo, dejar de creernos nuestra propia mentira.
Subyace al sistema escolar obligatorio la idea de que la gente es peligrosa para el orden social si aprende a pensar y su imaginación permanece intacta con el paso de los años; la idea de que no hay forma de curar el “gen de la desobediencia” en la gente que piensa por si misma. Si Fichte levantara la cabeza se sentiría realmente orgulloso de ver en qué se ha convertido Europa.
rothbard_loqueseenseñará
























Por Laura Mascaró Rotger


04 diciembre 2014

Altas capacidades y autismo: una mirada positiva a la educación


No se suele hacer público que las historias de los hombres y mujeres excepcionales están impregnadas en su niñez de libertad, de confianza y de una mirada atenta que no juzga, que permite y promueve la experimentación a todos los niveles y que comprende que las expectativas del adulto pueden ser la mayor limitación del pequeño.

A su vez, muchas historias vitales y familiares han estado presididas por la angustia, la impotencia y el desconcierto hasta que una casualidad, un logro o una mirada abierta cambian el foco para dar a su rumbo un giro de 180º a partir de ese momento.

Nos ha cautivado la historia concreta de la pequeña Iris Grace:


Tiene 3 años, es autista y vende sus obras en miles de dólares



La comparan con artistas de la talla de Monet y Pollock y tan solo tiene 3 años. Iris Halmashaw es una niña autista que ha revolucionado el mundo artístico a su corta edad. Está a punto de inaugurar una exposición de arte en Londres y sus obras ya se venden en miles de dólares.



Como todos los grandes hallazgos de la humanidad, los padres de Iris descubrieron por casualidad el talento innato de la pequeña. “Ella no puede hablar y tiene grandes problemas en la interacción con los demás, pero se expresa a través del movimiento y el arte”, confiesan sus padres en su sitio web irisgracepainting.com.

Su madre, Arabella Carter-Johnson, cuenta que a Iris le diagnosticaron autismo en el 2011. Desde entonces, la niña fue atendida con especialistas, pero se comunicaba muy poco y solía tener reacciones violentas.

Hace unos meses, “mi madre compró un caballete, se cayó la pintura y manchó la hoja. Iris se enfureció y se puso a llorar. Ahí me di cuenta que el problema no era la pintura, sino el hecho de que no podía controlarlo. Así que puse una hoja de papel sobre una mesa en lugar del caballete y de inmediato se puso a pintar. Parecía saber qué hacer intuitivamente”, explica la madre.



“Tiene una increíble capacidad de concentración, de alrededor de dos horas en cada pieza. Su autismo creó un estilo de pintura que nunca vi en un niño de su edad, ella tiene un gran entendimiento de los colores y de la forma en que estos interactúan entre sí”, dice Arabella.

La madre de Iris colgó algunas pinturas de su hija en su cuenta de Facebook y de pronto sus amigas se interesaron en ellas, las compraron y desde entonces son solicitadas. Los padres aseguran que el dinero recaudado es para cubrir los gastos de la terapia que recibe su hija, que bordea las 7 mil libras anuales.

“Ella encontró una manera de expresarse que es tan hermosa, que quería compartirlo y aumentar así el conocimiento de su condición, que afecta actualmente a unos 100 mil niños en el Reino Unido y estas cifras van en aumento”, agregó la orgullosa madre.



Resulta muy interesante el punto de vista de la psicoanalista argentina Luján Iuale, que rescata el valor de respuesta subjetiva que ha supuesto para esta niña y su familia la práctica de la pintura:

Me parece que para los padres es importante poder reconocer a través de la pintura, que allí hay alguien capaz de expresarse. 

A mí particularmente me sirve de ejemplo para sostener la necesidad de distinguir autismo de déficit. Muchas veces se cree que el autista simplemente está aislado, que no hay nadie allí. Casi siempre se considera al autismo por la vía de lo que falta. Seguramente los niños autistas sufren una serie de perturbaciones severas pero no son sólo eso.

Es imprescindible la intervención temprana. Como analistas apuntamos a propiciar efectos en la subjetivación que le permitan al niño, construir un lazo al otro soportable, que favorezca la apropiación del cuerpo y que habilite de ser posible la entrada en el  lenguaje. Eso no significa que siempre se logre, ni que el analista trabaje sólo. Es preciso poder trabajar con otras disciplinas. Con los padres, se hace necesario poder alojar el padecimiento que conlleva el encuentro con un niño autista, sobre todo por las dificultades que se instauran a nivel del lazo. Es muy desgarrador para los papás no encontrar un modo de relacionarse.

Creo que es importante situar el valor que debemos conferirle al uso del cuerpo. Esta niña ha encontrado por esta vía singular, única e irrepetible un modo de poder hacer con su cuerpo. Tenemos que entender que para todos los seres humanos el cuerpo en principio se presenta como ajeno, y que es un efecto poder hacer con lo que se tiene algo. No todos los niños autistas pueden hacer esto, pero tampoco todos los neuróticos podríamos, con lo cual hay que rescatar el valor de respuesta subjetiva que puede tener para esta niña el pintar. 



No son pocos los niños autistas que puntúan por encima del CI de corte de las altas capacidades, y es previsible que aún surgieran más de entre los que no pueden realizar tests por no poder establecer una comunicación con ellos. Lo más honesto es reconocer que queda mucho por aprender sobre la inteligencia. 

Dedicamos este post a todos los niños y padres de niños diagnosticados con síndrome de espectro autista, y muy especialmente a Cloe y a su familia.

Con cariño,

El equipo de AACC de PLE

03 diciembre 2014

Videojuegos: ¿el futuro de la educación?

Si un niño se pasa horas jugando en la consola, PC, smartphone o tablet, le diremos que pierde el tiempo y que mejor se dedique a estudiar o salir al aire libre, pero lo cierto es que los juegos de vídeo no son tan perjudiciales como creemos.


La mala fama los videojuegos está por determinar, ya que las escuelas los están incorporando en sus currículos, como una forma divertida e interactiva para aprender diferentes materias, de la mano de las nuevas tecnologías. Ahondemos un poco en esta importante temática.


Los videojuegos como una herramienta educativa


Hay juegos de vídeo que poco tienen de educativos, a menos que quieras que tu hijo sea asesino, pero otros si alientan a los chicos a pensar en forma lógica y poner en practica sus conocimientos, como por ejemplo Angry Birds o el muy popular Preguntados. El uso de videojuegos no sólo puede ayudar al aprendizaje, sino que también cambia la forma en que se aprende y qué cosas son más importantes.

The Education Arcade es un programa del MIT dedicado a enseñar a profesores las formas de incorporar tecnología a la sala de clases, incluyendo los juegos. Para ello han diseñado una serie de videojuegos que ya están en etapa de pruebas en grupos de niños a partir de 5 años.

El creador de The Education Arcade indica que los juegos ofrecen al estudiante la oportunidad de pensar por sí mismos para buscar soluciones, utilizando los conocimientos aprendidos en la sala de clases, lejos de los tests estandarizados que les quitan la posibilidad de utilizar la creatividad.

Emma Blakey, experta en psicología del desarrollo de la Universidad de Sheffield, Inglaterra, cree que el uso de los videojuegos sí es positivo en el aprendizaje de los niños, ya que les ayuda a trabajar con su memoria cognitiva, presentándoles diferentes desafíos.

Además afirma que, teóricamente, la introducción de los juegos de vídeo en las escuelas contribuye tanto en lo académico como también en el comportamiento de los chicos.


Incorporando los videojuegos a la sala de clases


En Nueva York existe una escuela donde los niños aprenden con gusto. Bajo el nombre The Quest to Learn (La aventura de aprender), ofrece un modelo educativo pionero en el país. En este colegio, que es público, la sala de clases deja de ser un lugar cerrado y los niños incorporan los juegos de vídeo al aprendizaje tradicional.

La escuela tiene profesores entrenados y utiliza juegos especialmente creados para diferentes asignaturas, desde ciencias y matemáticas hasta desarrollo narrativo. Los chicos utilizan no solo sus conocimientos, sino también su creatividad y habilidad para resolver problemas, lo que genera resultados mucho más completos de lo que se podría lograr con un libro de texto.

Todo lo que los niños que tienen entre 12 y 15 años aprenden se pone en común compartiendo los diferentes puntos de vista y cómo llegaron a la solución para ir sobrepasando niveles, por lo que el uso de videojuegos no arruina la experiencia social de la educación. 


Se cree que los principales beneficiados con el aprendizaje vía videojuegos son los niños que no funcionan bien con la educación tradicional. Aquellos chicos con malas notas muestran avances significativos con los juegos, ya que estos los motivan.

En un futuro próximo, los niños no llegarán a casa con tarea, sino con la misión de completar el nivel de algún juego, y no necesitaremos estar encima para que hagan sus deberes, ya que el aprender será toda una experiencia lúdica.

¿Cuál es tu postura ante esta innovadora experiencia educativa? ¿Crees que puede lograr buenos resultados?


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