31 julio 2015

A vueltas con los deberes de verano


Por Virginia Potts


felices sin deberes
Los niños ya llevan un tiempo envueltos en las vacaciones de verano y hace poco más de un mes los padres tuvieron que leer las recomendaciones de algunos profesores (por suerte, no todos) para que los niños/as practiquen matemáticas, lengua castellana, inglés y no sé cuántas cosas más en verano. Personalmente, soy una defensora de que los deberes (y más en épocas estivales) no son instrumentos pedagógicos sino herramientas abusivas. Los niños, y más con el sistema educativo actual que tenemos, se han pasado todo el curso estudiando para los exámenes, realizando deberes hasta posiblemente altas horas de la noche impidiéndoles así disfrutar de lo que únicamente son: niños. Me parece una increíble incoherencia que días después de haber terminado el colegio, por las mañanas o por las tardes, estén haciendo cuadernillos de repaso para que no se les olvide lo aprendido durante el año. Por lo que a mí respecta, eso me parece un error de los grandes.
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Mucho más de lo que pensamos, los niños se esfuerzan durante el curso por aprobar las asignaturas y ser inútilmente calificados con buenas notas creando en algunos de ellos un nivel de estrés que en niños no es para nada normal. Creedme, lo último que necesitan en verano, ni en navidades, ni en semana santa es ponerse a estudiar de nuevo como si todavía estuviesen en el colegio. Lo que realmente necesitan es descansar, aprovechar el tiempo vacacional haciendo lo que les gusta, descubrir experiencias nuevas, vivir la infancia y sobre todo jugar. Jugar muchísimo. Sus únicas preocupaciones tendrían que ser en cómo llegar a la pared sin que le pillen en un juego en el parque, en cómo secarse la camiseta mojada por un globo de agua para no llegar empapado a casa, en cómo salvarían ellos a la protagonista de un cuento que ha sido secuestrada por horribles piratas y en encontrar a sus padres o familiares jugando al famoso escondite.

Oferta de empleo: guía Montessori

OFERTA DE EMPLEO:
  • Buscamos GUÍA MONTESSORI de Primaria ANGLOPARLANTE para escuela libre en Torrelodones (Madrid).
  • Se trata de una escuela libre no una escuela Montessori, por lo que es fundamental que sea heterodoxa y esté abierta a otras pedagogías, aunque su labor sería exclusivamente Montessori.
  • Incorporación en septiembre 2015.
  • Jornada completa preferentemente.
  • De lunes a viernes.


Enviar carta y CV a: administracion@eldragon.org indicando en el asunto: Guía Montessori nativa.

Gracias por difundir.

27 julio 2015

La consciencia en el proceso educativo




Dice un antiguo proverbio que un pez no sabe que vive en el agua, hasta que no sale de ella. En una ocasión participé en un curso en el que el formador iba a emplear a emplear este proverbio e interpeló al auditorio para saber si alguien lo conocía. Quería mostrar al alumnado la inconsciencia que tenemos respecto a las cosas cotidianas y cómo hasta que no tomamos una cierta distancia, no somos capaces de discernir con claridad en qué ambiente vivimos. Lanzó al aire el inicio del proverbio y pidió a los alumnos que lo terminaran. “Un pez no sabe que vive en el agua hasta…”. Se hizo un pequeño silencio y una joven respondió con firmeza: “hasta que no se ahoga”. La respuesta causó risa entre el auditorio por ser original, graciosa y sobre todo inesperada. Pero tenía mucha carga de verdad, un pez no sabe que vive en el agua, a veces, hasta que no se ahoga.


Si hay un hecho cada día más evidente es que el modelo de educación formal tradicional se ha quedado obsoleto y alejado de una realidad flexible, cambiante y global. Seguir planteando un aprendizaje escolar basado en una programación curricular rígida que en pocas ocasiones se cumple es, sencillamente, poco útil.

En muchas ocasiones hay personas con la impagable experiencia de un viaje o estancia en el extranjero, donde pueden comparar nuestro sistema educativo con otros modelos, o vivir otras experiencias educativas que les enriquecen y les aportan una visión diferente sobre el sistema educativo español. Son los peces que saben que viven en el agua, porque han salido de ella.

Pero muchos otros sólo son conscientes de que viven en el agua cuando se ahogan. Cada vez más las altas tasas de fracaso escolar nos dejan un panorama de jóvenes (muchos ya adultos) ahogados, educativa y culturalmente hablando, dentro del sistema. El problema de esta segunda forma de tomar consciencia es que es muy difícil reanimar a un ahogado.

Hace unos días hablaba de estos temas con la persona que me acercó a este blog. En cierto modo concluíamos que la etapa escolar es, en realidad, “todo lo que te ocurre en la escuela, todas las experiencias, emociones, vivencias que suceden con la excusa de ir a aprender inglés o matemáticas”. Esa etapa de la vida está protagonizada por un proceso de formación de la personalidad, de apertura de la consciencia, de expansión social, etc. Sin embargo, hay quienes siguen empeñados en que lo único importante es tener una buena base de matemáticas sobre todo si vas estudiar ingeniería.

Se quedan fuera del currículo escolar la gestión de las emociones, principios y valores, se quedan fuera el trabajo sobre cómo aprendemos, la creatividad, se queda fuera el aprendizaje corporal (que va mucho más allá de la educación física), se queda fuera la mirada dentro/fuera sobre nuestro propio proceso de aprendizaje, etc. Se queda fuera, en definitiva, la mayoría de las cuestiones fundamentales en el desarrollo de la persona que posteriormente son la base para desenvolvernos en el mundo.

Desde mi propia experiencia puedo decir, que mi visión sobre la educación cambió notablemente cuando me hicieron partícipe/consciente de mi propio proceso de aprendizaje. Cuando, viviendo la experiencia desde dentro como protagonista, me hicieron partícipe de la visión desde fuera de mi propio proceso, aportándome la perspectiva necesaria para saber dónde estaba, de dónde venía y hacia dónde iba. Cuando jugué a ser pez y a entrar y salir del agua comprobando lo necesario que es hacer consciente al educando de su aprendizaje

Esta visión se trabaja en la educación no formal desde hace décadas y, por cierto, con bastante éxito. Las metodologías empleadas en la educación no formal, aportan la flexibilidad y las herramientas necesarias para adaptarse a los intereses y lenguajes que usan los educandos. Prestemos atención a cómo se trabajan valores o cómo se gestionan las emociones en escuelas de verano, cómo se trabajan contenidos o se usan nuevas tecnologías en los servicios educativos de los museos, cómo se trabaja la corporalidad y la emoción en las escuelas de danza, aprovechemos todo lo que nos aporta el coaching, las pedagogías invisibles, la neurociencia, el deporte, etc. para propiciar el juego de la consciencia educativa.

Apoyémonos en todas estas herramientas para reforzar el aprendizaje consciente de las personas en edad escolar. Ya no digo niños, ni jóvenes, digo personas en proceso de forjar la esencia de su personalidad. Favorezcamos su autonomía en la gestión de emociones, en la elección de valores y principios, hagámoslos partícipes de su etapa madurativa y responsables de sus propias elecciones. En definitiva, creemos las condiciones necesarias para que tengan consciencia de dónde están “aquí y ahora” acompañándoles a dar el siguiente paso.


Teresa Jiménez Robledo
Coach, formadora y gestora cultural
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