24 octubre 2014

Reflexiones de un ex profesor universitario


Cómo triunfar en la academia, o sobre compadreo y competencia.


Por Jesús Fernández Villaverde

Escribo este post después de haber pasado el día vaciando mi despacho en el departamento de Historia Contemporánea de la UV. Tenía contrato como asociado un año más que, según las condiciones pactadas por CC.OO y nuestro Rectorado, significaba que debía dar 18 créditos de docencia anual por 460 euros al mes. El problema es que esa carga de trabajo, más mi maldita manía de priorizar a los estudiantes porque es mi obligación hacerlo, me hacían del todo imposible ser competitivo en otras facetas del mundo académico. El papermaking y los grupitos de investigación hacían que sacar uno o dos artículos al año en revistas como History of Education, Historisches Jahrbuch, History of Human Sciencies o Hispania, más un libro cada dos años y un capítulo de libro por año fuese un ritmo de producción muy bajo, especialmente si tu director de tesis no forma parte de las comisiones de contratación.

Por otra parte, en mi departamento salieron dos plazas de Profesor Ayudante Doctor que, gracias a nuestra política de puertas abiertas y la imposición del valenciano como requisito lingüístico, atrajo a ocho doctores que nos habíamos… doctorado en el mismo departamento (sí, eso se llama endogamia y no es bueno). La Comisión decidió que mi puesto era el sexto que, al ser el segundo doctor más veterano (a pesar de que soy de los más jóvenes porque terminé la tesis en cuatro años), no puede entenderse de otra forma que no sea un fracaso. Después de ese resultado, sólo hay dos interpretaciones posibles: a) soy muy malo y aspiro a ser mediocre; b) la decisión tomada por la comisión es muy discutible y merece ser recurrida. Como es obvio, me decanto por la opción b, pero sea cuál sea la verdad, ninguna de las dos opciones me permitía continuar en el departamento y conservar algo de dignidad. Por lo tanto, he decidido renunciar. No es una tragedia a nivel laboral, porque conservo mi trabajo en la empresa privada y tendré más tiempo para la investigación y es posible que pruebe eso del papermaking (publicar con el único propósito de promocionar).

No obstante, como algunos amables lectores de este blog me han citado por Internet como una autoridad y se han referido a mí como “profesor de Historia de la Universitat de València”, me temo que habrá que añadir “antiguo profesor” o citarme como “profesor colaborador de la State University of New York” (esto incluso mola más), porque, de momento, ya no soy profesor en la UV (NOTA: es posible que la universidad cierre este blog cuando den de baja mi cuenta de correo. Intentaré avisar, si me avisan). 


Sirva esta introducción para compartir con los lectores un resumen del aprendizaje vital que he acumulado a lo largo de este tiempo gracias a haber hecho exactamente casi todo lo que no se debía hacer para prosperar en la universidad. Por eso mismo, les presento a continuación las principales equivocaciones que cometí y que pueden ilustrarles sobre cómo se triunfa en la academia.

Cómo se triunfa en la academia


1) No debería haberme doctorado en una universidad española: esto te deja fuera del mercado internacional como no tengas muy buenos contactos muy metidos en las redes de intercambio de favores. Como tu director no sea un habitual de universidades norteamericanas, ser doctor por provincias te dejará por completo fuera de juego. Te dirán que con publicaciones internacionales podrás compensarlo, pero es falso. En primer lugar, esas publicaciones si las mandas por libre tardarán más tiempo en salir que si las mandas con contactos. En segundo lugar, por muy bueno que sea tu inglés, siempre necesitarás una corrección de estilo, porque los filtros a pasar son muy altos. Eso exige fondos, eso te exige poder lograr esos fondos. Lograr esos fondos te exige tener acceso a ellos. Tener acceso a ellos puede exigirte una pérdida de independencia importante, ya que entrarás a formar parte de un grupo y, una vez estás en un grupo, puedes verte en batallas de grupos por la financiación escasa, lo que lleva a dinámicas competitivas malsanas que terminan resquebrajando tu integridad. Si no estás en un grupo de poder, no tendrás fondos. Y los grupos de poder son los que eliminan al resto y la ambición y la falta de honestidad suelen ser dos elementos claves para vencer. De igual modo, los liderazgos tiránicos y arbitrarios cohesionan a los grupos y garantizan la fidelidad y lealtad de los miembros de la organización. Por lo tanto, es fácil imaginar cómo son las dinámicas de grupo que le esperan a uno si quiere estar en el bando de los ganadores. Por otra parte, también te queda la opción de pagártelo de tu bolsillo si prefieres mantenerte al margen de los Juegos de Tronos universitarios. Sin embargo, por muchas publicaciones que tengas, siempre un recién doctorado por Harvard o Yale te ganará, aunque no tengan ninguna publicación. ¿Por qué? Porque si un doctor de provincias ha logrado un CV tan bueno, eso demuestra que un doctor de elite logrará un CV mucho mejor, porque él, al ser de Yale, es mucho mejor que tú. Todo lo bueno que tú puedas llegar a ser, sólo demuestra que ellos podrán ser mucho mejores. Es imposible refutar esta máxima y, por supuesta potencialidad futura, siempre te verás superado por ellos. Han gastado mucho dinero, además de horas de trabajo, en su título y hay un gran negocio detrás de esos títulos. El consenso de expertos no piensa devaluar esos títulos, porque, en ese caso, nadie invertiría en ellos.


2) No debería haber tenido como prioridad hacer un trabajo riguroso y honesto: mi prioridad debería haber sido hacer amigos. No fui a congresos, no me fui de estancias, no perdí el tiempo… Me maté a trabajar para publicar dos monografías monumentales, porque tenía la estúpida y romántica idea de que sería conocido por mi trabajo. Fui un imbécil. Al 70% de la gente que está en el mundo académico, su trabajo realmente les aburre y se trata de aparentar. Si no hay nada personal que ganar, no te harán caso.


3) No cumplas con los plazos de entrega: una de mis principales preocupaciones era cumplir con el plazo de entrega de la FPU. Terminé la tesis en cuatro años, a pesar de haber cambiado de tema después de finalizar el DEA. En la práctica, hice dos tesis con un trabajo de archivo bestial y enfermizo. Eso me ha perjudicado, porque he tardado dos años en lograr que se publicase mi trabajo y eso ha consumido un tiempo enorme de mi carrera postdoctoral. Debería haber alargado la tesis al máximo, ir publicándola a trozos y leerla aunque fuese un refrito de textos originales y publicados. En mi época, oficialmente, eso estaba prohibido. La tesis debía ser inédita en su integridad, pero muchos no cumplían ese requisito. A día de hoy, ya se puede hacer y la tesis puede ser incluso un compendio de artículos publicados.


4) Adáptate a las normas aunque no tengan sentido: en esta obsesión cuantitativista, la investigación en Historia se evalúa acorde a unos parámetros completamente ajenos a la disciplina. Aprende cómo se evalúa y juega al juego. En poco tiempo y si tienes muchos conocidos podrás publicar el mismo artículo en seis o siete revistas de segundo o tercer nivel y, por simple aritmética, vencerás a cualquier candidato con dos papers realmente importantes. Todo es cuestión de tener espíritu competitivo.


5) No tengas vida social o compromisos de ningún tipo: en serio, no te preocupes de tu entorno, no tengas aficiones, no quieras ser feliz. Cuánto más aislado socialmente estés, más tiempo pasarás en el departamento y en congresos. Eso es lo realmente importante en tu vida. Si eres feliz, no resultarás jamás lo suficientemente competitivo y adaptativo para las normas de una institución jerárquica como la universidad.


6) Si te implicas en la acción colectiva, a cambio de algo. El espíritu cívico en la academia está muy bien, pero ejércelo a través de instituciones con poder: partidos, sindicatos, lobbys… Eso siempre recompensa, pero el voluntariado en ONGs anónimas que curran a pie de calle es para cretinos.


7) Sigue el camino que te marcan: olvídate de desarrollar investigaciones propias. Desde el principio, debes defender tesis prestadas. Eso elimina los riesgos y luego te permite seguir una carrera con continuidad y sentido. Si quieres ser original, luego te tocará a ti buscar sitios donde solicitar una postdoc, presentarte, escribir el proyecto y postular. Todo eso quita mucho tiempo y agota. Por el contrario, si reproduces el trabajo de los que mandan, te dirán dónde ir y con quién, te darán hecho el proyecto y, a veces, incluso lo presentarán por ti. Esto se llama trabajar en equipo y así pavimentamos el consenso científico.


8) Pasa de tus alumnos y de las clases: si te ha tocado esta china, no les dediques ni un segundo. Olvídate de moralinas y rollos como la profesionalidad, el compromiso, el deber y esas monsergas. No les dediques ni un minuto, te distraen y agotan, pero no le importan a nadie y a nadie le importa lo que hagas con ellos. Además, si te importan tus alumnos, muchos pensarán que eres tonto.


Esta es la universidad que tenemos, que es exactamente igual que la del resto del mundo. Antes, ingenuo de mí, pensaba que era posible reformarla e introducir criterios de calidad, pero ya me he dado cuenta que los criterios se hacen en función de quién tiene el poder de aplicarlos y quienes tienen las redes de compadreo se adaptarán a ellas y lograrán sobrevivir. Cada día estoy más convencido de que las estructuras de poder burocratizadas y jerárquicas son irreformables, simplemente colapsan y todo se hunde con ellas. En definitiva, ya veremos cómo termina esto, pero, a menos oportunidades, más competencia. Y, cada vez, tengo más dudas de que de la competencia pueda surgir algo bueno.


Fuente: http://simicar.blogs.uv.es/2014/09/16/como-triunfar-en-la-academia-o-sobre-compadreo-y-competencia/

22 octubre 2014

Jornadas de educación activa, viva y no directiva. Castellón, 7 y 8 de noviembre.



"Con estas Jornadas se pretende crear puentes de conocimiento para acceder a realidades, proyectos y formas de entender la educación que parten, todas ellas, del respeto a los procesos madurativos que marcan el aprendizaje de los niños y niñas, así como potenciar un diálogo que aproxime las líneas de investigación universitarias a esta realidad pedagógica que gana presencia de forma exponencial.
Se presentan diferentes propuestas educativas que permitirán a estudiantes, profesionales de la psicología y la educación, familias con hijos e hijas en edad escolar, y a toda aquella persona interesada en la educación conocer alternativas al proceso escolar tradicional, y reflexionar sobre el porqué y para qué de las mismas."

17 octubre 2014

Neill, el escocés admirable.

“All crimes, all hatreds, all wars can be reduced to unhappiness”. 
"Todos los crímenes, todos los odios, todas las guerras pueden ser reducidos a infelicidad".      (A. S. Neill)

www.summerhillschool.co.uk

Alexander Sutherland Neill, sí, el ancianito pipa en boca de la foto de arriba. Controvertido, como todo aquel que innova, que trae a este mundo ideas valientes y las ofrece desembaladas, para usar fuera de los libros.

Hoy cumpliría 131 años. Los cumple, en realidad, porque su espíritu sigue vivo no solo en Summerhill, la escuela que fundó en Dresden (Escocia) en 1921, sino en los cimientos de todos los niños y niñas, hoy adultos, que pasaron por aquel lugar, y en los afortunados que pueden seguir disfrutando del tándem libertad-responsabilidad que él quiso para la escuela.



"Realmente, la falta de miedo es la cosa más hermosa que puede ocurrirle a un niño."
www.summerhillschool.co.uk

¡Feliz cumpleaños, Mr Neill! Déjeme que siga admirándolo desde mi sillita desvencijada.


Por Raquel Rodríguez Navarro



Emociónate tú también: www.summerhillschool.co.uk


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